Industrias alimentarias pagan por las investigaciones de sus productos

El patrocinio de las empresas alimentarias distorsiona los resultados de la investigación sobre alimentos en la mitad de los casos, advierten los científicos australianos. Temen que esos resultados puedan acabar perjudicando la salud de los consumidores.

Es mucho más probable que las investigaciones científicas sobre los alimentos financiadas por las empresas alimentarias muestren los beneficios de esos productos que los trabajos independientes, sostienen los expertos de la Universidad Deakin de Australia.

La separación de los intereses de la ciencia y los negocios es uno de los factores clave que hace que la investigación sea verdaderamente independiente.

Sin embargo, la influencia de las corporaciones en los resultados de la investigación no solo es común, sino que no siempre es obvia. La mayoría de las veces, se hace a expensas de la financiación del trabajo o de la inclusión de empleados en los equipos de investigación.

Los fabricantes de alimentos procesados son los que con más frecuencia influyen en los resultados de las investigaciones: financian los artículos científicos en el 39% de los casos.

Los investigadores de la Universidad Deakin de Australia analizaron 1.461 artículos publicados en las 10 revistas científicas más citadas en materia de nutrición durante el 2018.

Descubrieron que los fabricantes de alimentos financiaban o estaban asociados de alguna otra manera con casi 200 artículos de muestreo.

Alrededor del 55% de estos estudios informaron de hallazgos que satisfacían los intereses comerciales de la industria alimentaria, en su mayoría probando los beneficios de un producto o refutando sus daños. Entre los estudios independientes, hubo menos del 10% de tales investigaciones.

La mayor cantidad de artículos de este tipo, el 28%, se encuentra en The Journal of Nutrition. En una revista llamada Nutrition Reviews, publicada por un instituto fundado y financiado exclusivamente por empresas alimentarias, como Mars, Nestlé, Coca-Cola y PepsiCo, se declararon intereses comerciales en una cuarta parte de todos los artículos analizados.

“Ambas revistas han declarado conexiones con la industria alimentaria”, escriben los autores del análisis en la revista Plos One. 

Los investigadores han vinculado anteriormente la participación de las empresas con los resultados de investigaciones rentables para la industria. Sin embargo, el nuevo estudio revela el porcentaje de esta participación en las principales revistas de ciencias de la nutrición, aseguró el autor principal Gary Sacks.

“La alimentación poco saludable es la principal causa de problemas de salud en todo el mundo, y por eso la industria alimentaria es un área demasiado importante para la ciencia como para permitir la influencia de las corporaciones”, indicó.

“Este estudio muestra que la participación de las empresas distorsiona los resultados, lo que lleva a conclusiones que son buenas para la industria, pero no para las personas”, concluyó.

Por qué las revistas científicas publican las investigaciones patrocinadas

Varios miembros de la junta directiva de The Journal of Nutrition han declarado conflictos de intereses que involucran a las compañías de alimentos. Esta revista se publica por la Sociedad Americana de Nutrición (ASN), que tiene asociaciones formales con múltiples compañías de alimentos y ha sido criticado por apoyar los objetivos de la industria alimentaria por encima de los intereses de la salud pública, indicaron los autores.

Por su parte, Teresa Davis, editora jefe de The Journal of Nutrition y nutricionista pediátrica, afirmó que la revista no rechaza trabajos basándose en sus fuentes de financiación.

“No creo que debamos rechazar la publicación en base a qué institución realizó el estudio, quién lo financió, en qué país se hizo”, opinó.

Davis señala que la financiación de la industria para la investigación en nutrición es necesaria porque el apoyo del Gobierno en EEUU ha estado disminuyendo constantemente durante décadas. Sacks está de acuerdo en que se necesitan más fuentes de financiación públicas e independientes. Sugiere que una forma de proteger la objetividad de la investigación es reunir la financiación de la industria y hacer que la distribuya un organismo independiente.

“Tal vez podríamos movernos en esa dirección, pero no es tan fácil de hacer en este momento”, subraya Davis al admitir que sería una situación ideal.

Al mismo tiempo Davis subraya que The Journal of Nutrition sigue un proceso muy riguroso para evaluar las publicaciones.

Sin embargo, la revisión rigurosa puede no ser suficiente, dice Lisa Bero, una farmacóloga de la Universidad de Colorado. Sostiene que las corporaciones pueden distorsionar los resultados de la investigación de maneras que serían imposibles de ver. Bero cita cuatro factores en los que las empresas pueden influir para obtener los resultados que desean: qué preguntas hacen los investigadores, cuál es el diseño del estudio, cómo se interpretan los datos y si alguna vez se publican resultados adversos.

“Es más probable que la industria financie investigaciones que puedan demostrar los beneficios de su producto o refutar sus daños”, sostiene.

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