Año escolar: Gobierno transmitió más de 3,700 horas de docencia en primeros 24 días

En los primeros 24 días del presente año escolar, que se imparte de forma remota, el Ministerio de Educación cuantifica 3,744 horas de transmisión de docencia con la participación de aproximadamente 1,300 personas en la producción del material audiovisual que se difunde por una cadena de medios.

Las cifras las compartió Ligia Pérez Peña, viceministra de Asuntos Técnicos y Pedagógicos, quien destacó que, de más de 500 docentes, se seleccionaron 59 para que estén al frente en las clases modelo que se imparten para 13 grados educativos.

“Las clases se repiten; se pasan tanto en la mañana como en la tarde”, recordó.

Pérez fue una de los expositores en el XXIV Congreso Internacional de Educación Aprendo, Reimaginando la educación: un modelo híbrido, que se inició este viernes en Santo Domingo, estando la mayoría de espectadores conectados de forma virtual a través de transmisión digital.

El evento continúa este sábado a través de la plataforma Zoom, y el miércoles 16 se presentarán recomendaciones para ajustar y mejorar el programa gubernamental “Aprender en casa preservando la salud”.

Pérez también informó que el Gobierno tiene planificado proveer del servicio de energía eléctrica a 956 escuelas públicas, para asegurar que los profesores que laboran desde esos planteles puedan tener conectividad para impartir las clases a distancia en la actual pandemia.

“Esto no solo impacta a las escuelas, impacta también a la comunidad donde está inserta esa escuela, porque no se lleva la electricidad a la escuela sin que se impacte la comunidad que la rodea”, dijo.

Desde que se detectó en marzo del presente año el primer caso oficial de COVID-19 en la República Dominicana, 2.7 millones de alumnos no han vuelto a tomar clases de forma regular, y la modalidad empleada es la virtual o a distancia.

A pesar de la covidianidad a la que la sociedad se ha ido acostumbrando, Eladio Jiménez, representante de la Oficina de Desarrollo Infantil Temprano de Unicef en el país, reflexionó que, a largo plazo, la pandemia podría afectar el desempeño académico de los niños en edad temprana y reiteró la posición de la entidad de que se debe comenzar a hablar sobre la reapertura de los centros educativos.

“Sabemos, por los estudios que se han realizado, que la inversión en primera infancia se traduce en un incremento de 25 por ciento en los ingresos de los adultos, a los 20-21 años. También sabemos que, si hay un retraso en la primera infancia, pues evidentemente vamos a tener también un retraso en el largo plazo en temas de ingreso”, agregó.

Otro efecto a largo plazo que mencionó fue el aumento de enfermedades no transmisibles e impacto en la salud mental, si no se toman medidas correctivas.

“Una de las cosas que sabemos hoy que no sabíamos antes es que la actividad educativa presencial, cuando tiene protocolos adecuados de prevención y control, no supone un aumento en los contagios”, aseguró.

Durante su participación Jiménez mencionó que en Australia se hicieron estudios que encontraron que ir a la escuela presencial no trae ninguna consecuencia adicional en términos de contagios.

Indicó que otros estudios determinaron que los niños más pequeños, de menos de 10 años, no están en mayor riesgo de contagio, y que el riesgo de un docente es el mismo que el de un contador que va a su oficina de trabajo.

“En Alemania compararon contagios antes del cierre y después del cierre, y se dan cuenta de que la escuela cerrada o abierta no genera picos de contagio; cerrarla no los reduce, pero abrirlas no los aumenta”, dijo.

“Hay que empezar a hablar de la reapertura (de los centros educativos)”, enfatizó. “Ahora, no es reabrir mañana, vamos y empecemos; tendríamos que tomar en cuenta algunas cuestiones”.

En ese sentido, indicó que Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) propone tres ejes para pensar en la reapertura: información de contexto con las directrices del país, condiciones mínimas en términos de infraestructuras escolares (incluidos servicios sanitarios) y protocolo de monitoreo, capacitación y comunicación con los padres o tutores.

Será el próximo año cuando se comiencen las discusiones sobre cómo se podría volver a las clases presenciales.

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