Las empresas europeas en Irán, bajo la espada de Damocles estadounidense

Irán exige que los países firmantes del acuerdo sobre su programa nuclear actúen en apoyo de su economía, pero las empresas europeas siguen siendo reacias para no exponerse a las sanciones estadounidenses, según varios expertos contactados por la AFP.

El miércoles, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional (CSSN) iraní le dio “60 días” a sus socios para “que hagan operativos sus compromisos, en particular en los sectores petrolero y bancario”, so pena de no respetar otras cláusulas del acuerdo.

La decisión, que se notificó oficialmente a los embajadores de los países signatarios del pacto (Alemania, China, Francia, Reino Unido y Rusia) en Teherán, atañe sobre todo a los europeos, que hasta ahora se mostraron incapaces de permitir que Irán se beneficie de las ventajas económicas que se le prometieron.

Y ello, por la vacilación de las empresas europeas a la hora de hacer negocios en Irán.

“Existe un miedo a exponerse a las llamadas sanciones estadounidenses secundarias”, que se aplican a toda organización no estadounidense implicada en cualquier sector de la economía iraní que esté sometido a las sanciones de Washington, explicó a la AFP Anahita Thoms.

Esta abogada de Baker McKenzie’s International, establecida en Duseldorf (Alemania) y experta en temas de sanciones, añadió que muchas compañías europeas deseosas de trabajar en Irán se topan con obstáculos “muy prácticos, como encontrar un banco, una compañía de transporte o una aseguradora”.

La cuestión bancaria es una de las más sensibles, pues los grandes bancos europeos son muy reticentes a operar en Irán y acabar siendo sancionados por Estados Unidos, como ya lo fueron en el pasado en algunos casos.

En abril, los bancos italiano UniCredit y británico Standard Chartered tuvieron que pagar multas de más de 1.000 millones de dólares cada uno por haber violado las sanciones estadounidenses contra Irán y otros países.

– ¿Sanciones reforzadas? –

La situación se endureció aún más el año pasado, con las medidas estadounidenses contra las importaciones de materias primas, las compras en el sector del automóvil y la aviación comercial en Irán y, sobre todo, el bloqueo de las transacciones financieras.

“El sistema financiero iraní fue sometido desde noviembre de 2018 a unas sanciones secundarias que se aplican al conjunto de los establecimientos bancarios, no solo estadounidenses, sino también cuando las transacciones son en euros o en otras divisas”, recordó Olivier Dorgans, abogado especializado en sanciones económicas en el bufete Hugues Hubbard & Reed.

Según este jurista, residente en París, “estas sanciones secundarias hacen que los intercambios sean imposibles para los establecimientos europeos, incluso si no tienen ningún vínculo bancario con Estados Unidos”.

Francia, Alemania y Londres pusieron en marcha a finales de enero un mecanismo de trueque, llamado Instex, para permitir las relaciones comerciales entre Irán y la UE para productos no afectados por las sanciones secundarias, y para que Irán pudiera vender petróleo y e importar productos o servicios necesarios para su economía.

Pero el Instex no cuenta con ninguna licencia bancaria y tiene que apoyarse en bancos para hacer transitar los fondos, un servicio que los bancos europeos no tienen muchas ganas de ofrecer, a causa precisamente de la espada de Damocles estadounidense.

A fin de cuentas, “parece muy poco probable que la UE sea capaz de tomar medidas concretas en la actualidad que den seguridad para que más empresas europeas puedan invertir en Irán”, vaticinó Michael Lyons, abogado en Clifford Chance, con sede en Londres.

Según él, esto es todavía más improbable “con la perspectiva de que el acuerdo nuclear se hunda totalmente, en un contexto en el que las sanciones podrían agravarse”.

El miércoles, la ministra francesa del Ejército, Florence Parly, no descartó que la Unión Europea (UE) apruebe sanciones contra Irán, mientras que en Londres, el ministro de Relaciones Exteriores mencionó que si Teherán deja de respetar sus compromisos, habrá “consecuencias”.

AFP

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