China ‘va dejando atrás’ a EEUU en el ámbito de la alta tecnología

Gracias a las inversiones multimillonarias en empresas emergentes estadounidenses y a sus propias innovaciones tecnológicas, el gigante asiático avanza constantemente hacia la dominación en el ámbito de la alta tecnología.

Según informa CB Insights, solo en 2015, China invirtió unos 9.900 millones de dólares en las empresas de Silicon Valley, lo que representa un gran aumento si se compara con el año anterior.

Los estadounidenses se asombran por la actitud china, que es muy distinta a la suya. En las áreas donde otros inversores prefieren dar marcha atrás, los chinos están dispuestos a arriesgarse, financiando, por ejemplo, proyectos relacionados con el llamado hardware —mientras que otros se inclinan por invertir en programas (software), en vez de en componentes físicos—, destaca Iliá Plejánov en su artículo para Sputnik.

Además, Pekín se concentra principalmente en las tecnologías que revolucionarán la estrategia y la táctica militar en el futuro próximo. En el foco de atención de los inversores chinos se encuentran los drones, los robots y, sobre todo, la inteligencia artificial.

“Recientemente, China ha invertido en ‘startups’ de EEUU que desarrollan motores de cohetes, sensores de drones marítimos, aviónica, robots e inteligencia artificial. Esto representa un motivo de gran inquietud para Washington, ya que tales tecnologías permiten acelerar el desarrollo tecnológico-militar chino”, afirma Plejánov.

Saben lo que hacen

De hecho, sigue creciendo una cierta indignación de las autoridades estadounidenses, que tienen ahora por objetivo luchar contra las filtraciones en materia científico-técnica, si bien Pekín tiene sus propios métodos para eludir las restricciones.

Primero, las compañías del gigante asiático evitan las limitaciones impuestas por el Comité sobre Inversiones Extranjeras en EEUU al invertir en ‘startups’ en las primeras etapas de su surgimiento, mientras que el Comité se encarga solo de las transacciones más grandes.

Adicionalmente, Pekín recurre a las empresas mediadoras para contar con el libre acceso a todo el sector.

“Lo que mueve a la preocupación es que China es un competidor militar [de EEUU]. ¿Cómo contrarrestar a un competidor militar que está involucrado en su mercado más innovador?”, se pregunta James Lewis, un analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

 

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