Bloomberg se queja de los S-400 rusos: “Nunca atacaron a nadie y ya ponen trabas”

Los sistemas antiaéreos rusos todavía no han derribado ningún avión ni misil enemigo, pero ya protagonizan ‘combates’ en diferentes partes del mundo, constatan dos periodistas de Bloomberg. En Asia, Oriente Medio y África, el avance de los S-400 va desafiando a la Casa Blanca.

China, Turquía y la India están avanzando en sus contratos con Rusia para la compra de los sofisticados sistemas antiaéreos a pesar del descontento y hasta la presión por parte de EEUU.

A su vez, Arabia Saudí, Catar, Argelia, Bielorrusia, Irak y Vietnam podrían convertirse en clientes potenciales no solo generando importantes beneficios para Rusia sino también explotando las grietas surgidas “entre EEUU y algunos de sus aliados clave”, afirman los periodistas Henry Meyer e Iliá Arjípov en su artículo para Bloomberg.

El único sistema de la misma clase estadounidense en existencia, el MIM-104 Patriot, es inferior a los S-400 rusos en varios aspectos, entre ellos un alcance mayor, un radar más potente, unos misiles más veloces y un despliegue más rápido. Todo esto, al ser más barato que el sistema del consorcio estadounidense Raytheon, comentan los autores.

“No tiene parangón”, afirmó Viacheslav Davidenko, portavoz de Rosoboronexport, la agencia controladora rusa de las exportaciones bélicas. “Los sistemas antiaéreos rusos no permitirán a nadie atacar y salir ilesos”, precisó.

Mientras se teoriza que el Patriot tiene un mejor rendimiento ante los misiles balísticos, hay información controvertida acerca del caso.

La reevaluación del desempeño de los misiles estadounidenses contra los obsoletos misiles iraquíes en la guerra del Golfo en 1991 no quedó del todo a favor de los Patriot, mientras algunos episodios más recientes, como los fallos de los proyectiles lanzados por los sistemas operados por los militares saudíes, plantearon nuevas cuestiones sobre su eficacia real.

Todos los contratos para la compra de los S-400 en fases avanzadas son malas noticias para EEUU, afirman los autores.

China, que considera a Taiwán como una provincia rebelde y tiene reclamaciones territoriales en el mar de China Meridional, va fortaleciendo su poderío defensivo en plena vista de todos sus vecinos, alarmados por la creciente fuerza militar de Pekín.

La India, que es un importante mercado armamentístico donde EEUU también está presente, lleva décadas comerciando con Rusia y está en las fases finales de la compra de los S-400 a pesar de toda la presión y disuasión demostrada por Washington.

Turquía, quizá, es el caso más doloroso ya que es un importante miembro de la OTAN y también parte del programa de los F-35 estadounidenses.

Los congresistas de EEUU sostienen que la posesión de los S-400 y de los F-35 por Ankara sería una grave amenaza para la seguridad nacional de EEUU, ya que, supuestamente, “Rusia recibiría información delicada acerca de las capacidades aéreas estadounidenses”, algo que Turquía descarta.

Arabia Saudí, que aprovecha una alianza táctica con Rusia en el marco del control de los precios del crudo, también apostó por los S-400 durante la visita histórica del rey Salman a Rusia en octubre pasado. Mientras EEUU sigue siendo el mayor exportador de armas a las monarquías petroleras, la creciente presencia rusa en la región va haciéndose notar.

Mientras que es cierto que los S-400 “tienen un elemento de ‘hype’ (popularidad inflada, en inglés)”, igual de cierto es que “esos sistemas tienen un futuro muy prometedor ya que hay varios lugares en el mundo donde se van abriendo las oportunidades para Rusia”, comentó a Bloomberg un analista de Stratfor, Omar Lamrani.

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