¿Es el Reino Unido una auténtica potencia nuclear?

El Reino Unido es una de las nueve naciones que posee armas nucleares, pero al mismo tiempo el país se encuentra en una situación única, puesto que exhibe una particular dependencia en este aspecto de EEUU, destaca un análisis presentado por Military Watch.

Orígenes de las fuerzas nucleares británicas

Tras el éxito de su primera prueba de armas nucleares, el 3 de octubre de 1952, el Reino Unido se convirtió en el tercer país, después de EEUU y la Unión Soviética, en disponer de una fuerza nuclear disuasoria desarrollada de forma independiente. Esto ocurrió siete años después de EEUU y tres años después de la URSS.

Con el Imperio británico en pleno declive después de la Segunda Guerra Mundial y prácticamente todas sus colonias en camino a la independencia, Londres buscaba establecerse de alguna manera como una potencia mundial, destaca el medio.

Precisamente por eso el programa nuclear tenía tanta importancia para el país: con un arma que solo tenían las dos superpotencias mundiales, la afirmación de que el Reino Unido seguía siendo una potencia mundial de primer orden podría fundamentarse hasta cierto punto. Todo ello a pesar de su economía fallida y altamente endeudada, así como unas capacidades militares convencionales en franca decadencia.

Tras la primera prueba nuclear británica, tanto EEUU como la URSS procedieron a probar armas termonucleares con una capacidad destructiva mucho mayor que las bombas nucleares utilizadas anteriormente. La primera prueba estadounidense de este tipo de armas se produjo exactamente cuatro semanas después de la primera prueba nuclear británica, el 1 de noviembre de 1952, y la primera prueba soviética le siguió el 22 de noviembre de 1955.Esta serie de eventos hizo que los altos mandos británicos se preguntaran sobre la verdadera necesidad de poseer armas nucleares.

¿Para qué necesita Reino Unido armas nucleares?

El surgimiento de los arsenales termonucleares dio lugar a un importante debate entre los dirigentes militares y civiles británicos sobre el lugar que ocupaba su país en un mundo dominado por dos superpotencias militares.

No estaba claro para qué un Estado relativamente pequeño, sin amenazas inmediatas para su propia seguridad, que en cualquier caso estaba cubierto por el paraguas nuclear estadounidense, tenía que igualar cualitativamente las capacidades nucleares de las superpotencias y desarrollar sus propias cabezas termonucleares.

Muchos de los líderes militares británicos consideraron que sería mejor asignar fondos para apoyar las capacidades convencionales en declive en lugar de gastarlos en costosas armas nucleares. Al fin y al cabo, una guerra convencional se veía como algo mucho más realista que una nuclear, explica el medio.

A pesar de ello, en una decisión que se cree influenciada por el orgullo y el prestigio, Londres invirtió mucho en el desarrollo de una bomba de hidrógeno que se probó en 1958. Las razones para ello fueron expuestas por el Comité de Jefes de Estado Mayor.

“Si no desarrollamos armas de megatones [bombas termonucleares] sacrificaremos inmediatamente y para siempre nuestra posición como potencia de primer orden”, declaró el comité.

Los programas de armas nucleares parecían, pues, ser un medio del Reino Unido para resistirse al orden mundial posterior a 1945 y aferrarse a lo que consideraba su legítimo lugar como potencia líder mundial, concluye Military Watch.

La dependencia nuclear del Reino Unido

Las razones del Reino Unido para desarrollar y mantener sus armas nucleares y sus implicaciones estratégicas siguen siendo únicas hoy en día cuando se comparan con el resto de potencias nucleares, subraya Military Watch.

EEUU había invertido en un programa de estas armas para consolidar su posición como potencia militar dominante en el mundo y adelantarse al desarrollo de armas similares por parte de la Alemania nazi. La URSS, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel habían desarrollado posteriormente armas nucleares para contrarrestar las amenazas inminentes a la seguridad nacional en sus fronteras.

Francia, por su parte, desarrolló y mantuvo ese tipo de armas para tener cierto grado de independencia respecto a Washington, lo que le permitió retirarse del mando de la OTAN manteniendo su capacidad de disuasión nuclear.

Sin embargo, en el caso del Reino Unido, el desarrollo de armas nucleares no guardaba una relación directa similar con una amenaza a la seguridad nacional, algo a lo que el país no se ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Tampoco le sirvieron a Londres para tener algún grado de independencia de EEUU o la OTAN, como fue el caso de Francia.

Según el medio, la finalidad de las fuerzas nucleares británicas ha sido cuestionada hasta la actualidad: sobre todo después de que los profundos recortes presupuestarios de un estricto programa de austeridad afectaran a casi todos los sectores del gasto público en la década de 2010 y minaran gravemente las capacidades convencionales de las fuerzas armadas.

De acuerdo con un informe del Comité Selecto de Defensa del Parlamento británico, en 2006 los submarinos nucleares británicos armados con misiles balísticos de alcance intercontinental Trident —que eran la única fuerza nuclear que desplegaba el país— seguían dependiendo totalmente de EEUU para ser operativos. Así que no representaban ninguna forma de independencia en la toma de decisiones políticas o militares destaca Military Watch y cita el informe:

“El hecho de que, en teoría, el primer ministro británico pueda dar la orden de lanzar los misiles Trident sin aprobación previa de la Casa Blanca ha permitido al Reino Unido mantener la fachada de ser una potencia militar mundial. Sin embargo, en realidad es difícil concebir una situación en la que un primer ministro lance un Trident sin la aprobación previa de EEUU”.

El mismo informe destaca que EEUU vería tal acto como “un corte en su autodeclarada prerrogativa como policía del mundo, y casi con seguridad haría que el Reino Unido pagara un alto precio por su presunción”.

Visto el hecho de que el Reino Unido depende por completo del país norteamericano desde el punto de vista técnico para el mantenimiento del sistema Trident, una forma de mostrar su descontento sería cortar el apoyo técnico que el Reino Unido necesita para seguir enviando Trident al mar”, concluye el informe citado por Military Watch.

El informe señalaba, además, en relación con la falta de independencia de las fuerzas nucleares británicas, que en realidad estas sirven como un apéndice efectivo de las fuerzas nucleares estadounidenses:

“En una crisis, la propia existencia del sistema Trident del Reino Unido podría dificultar que un primer ministro británico rechace una petición del presidente estadounidense de participar en un ataque. El sistema Trident del Reino Unido es altamente dependiente y, para algunos propósitos, completamente dependiente del sistema más grande de EEUU”, reza el informe.

Y no es para menos, pues la dependencia del Reino Unido con respecto a EEUU tiene una importancia operativa. Por ejemplo, Londres depende de los datos meteorológicos estadounidenses y de los datos de navegación proporcionados por el Sistema de Posicionamiento Global (GPS) del país norteamericano. Por lo cual, si por alguna razón Washington decidiera no suministrar estos datos, la capacidad de los misiles Trident del Reino Unido para alcanzar objetivos se vería degradada, concluyen los autores del informe.

Visto todo esto, el arsenal nuclear británico sigue siendo el único del mundo que no puede utilizarse de forma independiente sin el permiso de una potencia extranjera, destaca Military Watch. Esto se debe en gran medida a que el propósito original para adquirir armas nucleares no era responder a una amenaza crítica para la seguridad nacional. Estas armas tampoco fueron concebidas en el Reino Unido como una herramienta para afirmar la independencia dentro del bloque occidental.

Hoy en día, la nación mantiene un arsenal nuclear considerable. En 2021 cuenta con 120 ojivas operativas disponibles y otras 95 de reserva, con planes para aumentar el número de ojivas operativas. De las que están disponibles, solo se despliegan 40 al mismo tiempo y todas ellas se emplazan en submarinos nucleares equipados con misiles balísticos de alcance intercontinental.

Mientras que ningún otro Estado, ya sea Israel, Pakistán, Francia o Corea del Norte, ha cedido su capacidad de operar su arsenal nuclear a otro país, esto es exactamente lo que ha hecho Londres, lo que representa una decisión totalmente única entre las potencias nucleares del mundo, concluye Military Watch. (Sputnik)

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