¿Por qué los pulpos cambian de color cuando duermen?: científicos descubren lo qué hay detrás de esto (video)

Una novedosa investigación reveló que estos cefalópodos, al igual que los humanos, presentan dos etapas distintivas del ciclo del sueño.

Desde hace años, los investigadores han especulado sobre la razón por la cual los pulpos, mientras duermen, cambian constantemente el color y la textura de su piel, la cual pasa de tener tonalidades pálidas a adquirir distintos colores brillantes e intensos. Ahora, un grupo de científicos brasileños ha descubierto que este fenómeno encuentra su origen en el ciclo del sueño de estos cefalópodos.

Según sostienen los académicos en un estudio publicado este jueves en la revista iScience, los resultados de una serie de pruebas realizadas en pulpos de la especie ‘Octopus insularis’ indican que este cambio constante en los patrones de la piel es producido por dos grandes estados de sueño alternativos: una etapa de ‘sueño activo’ y otra de ‘sueño tranquilo’.

Tras estudiar varias horas de grabación de pulpos durmiendo, los autores descubrieron que durante el ‘sueño tranquilo’ la piel de los animales se vuelve lisa y de tono pálido. Además, durante esta etapa los pulpos permanecen prácticamente inmóviles, salvo por sutiles y cortos movimientos de los tentáculos, y con las pupilas notablemente contraídas.

Por otra parte, al pasar al ‘sueño activo’ los cefalópodos cambiaban dinámicamente el color y la textura de su piel, además de presentar espasmos musculares que provocan la contracción de las ventosas y los tentáculos. No obstante, el rasgo que captó en mayor medida la atención de los académicos fue el movimiento de los ojos, ya que podría indicar que los pulpos experimentan algo similar a la fase de sueño de movimientos oculares rápidos (REM, por sus siglas en inglés), en la cual se producen los sueños.

Según detallan los investigadores, el ‘sueño activo’ de estos invertebrados tiene una duración muy corta, normalmente de entre unos segundos y un minuto, y se produce generalmente  después de un largo ‘sueño tranquilo’, casi siempre de más de seis minutos. El ciclo completo se repite a intervalos de entre 30 y 40 minutos.

“La alternancia de estados de sueño observada en el ‘Octopus insularis’ parece bastante similar a la nuestra a pesar de la enorme distancia evolutiva, lo que puede reflejar una propiedad emergente común a los sistemas nerviosos centralizados que alcanzan cierta complejidad”, apuntó Sylvia Medeiros, coautora de la publicación.

“No es posible afirmar que estén soñando porque no pueden decírnoslo, pero nuestros resultados sugieren que durante el ‘sueño activo’ el pulpo podría experimentar un estado análogo al sueño REM” señaló Medeiros. “Es tentador especular que, al igual que en los humanos, el sueño en el pulpo puede ayudar a adaptarse a los retos del entorno y promover el aprendizaje”, agregó Sidarta Ribeiro, otro de los autores.

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