Lo que te dice tu piel para advertirte de un ataque cardíaco

Entre los síntomas de un ataque al corazón habitualmente encontramos un dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar y náuseas. Pero incluso antes del ataque, tu piel puede darte algunas señales de advertencia.

Algunos pacientes con problemas del corazón desarrollan crecimientos cerosos alrededor de los ojos, en las manos y otras partes del cuerpo. Se conocen como xantomas, una afección cutánea que se produce cuando debajo de la superficie de la piel se acumula mucha grasa.

Si tienes niveles de colesterol malo, estas manifestaciones dermatológicas es donde se deposita. Por lo general, no son dolorosas, pero pueden indicar una afección médica.

“Si ves crecimientos de color naranja amarillento en tu piel, es posible que tengas depósitos de colesterol debajo del cutis”, alerta la Academia Estadounidense de Dermatología.

Estos depósitos indoloros pueden aparecer en muchas zonas, incluido el rabillo del ojo, las líneas de las palmas de las manos o la parte trasera de las piernas, detallan los especialistas.

“Si notas estos crecimientos en cualquier zona de tu piel, consulta a tu médico. Es posible que necesites una prueba de colesterol o cualquier otra”, advierte la Academia.

Los niveles de colesterol fuera de lo normal requieren un tratamiento que prevenga enfermedades cardíacas. Además, controlarlos puede ayudar a eliminar dichas formaciones dermatológicas.

Sin embargo, puedes confundir estos xantomas con una erupción, con verrugas o simplemente con una afección de la piel. Algunos individuos con enfermedades cardíacas pueden incluso desarrollar bultos lisos en la dermis causados ​​por depósitos de proteínas.

Eso podría indicar su acumulación anormal alrededor del corazón, lo que dificulta el bombeo sanguíneo por todo el cuerpo. Al mismo tiempo, los ataques cardíacos también los causa la falta de sangre que llega a este órgano.

¿Cómo prevenir un ataque cardíaco?

Puedes reducir el riesgo de un ataque cardíaco si aportas algunos pequeños cambios a la dieta o al estilo de vida.

Alimentarse de manera sana y equilibrada reduce las posibilidades de que se formen depósitos de grasa en las arterias, que provocan, además, una enfermedad coronaria vinculada al desequilibrio entre el flujo sanguíneo de las arterias y las necesidades de oxígeno del músculo cardíaco o del miocardio.

En cualquier caso, los ataques cardíacos requieren una atención médica inmediata.

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