El secreto de Chile para ser inmune a los terremotos

Una de las razones por la que los turistas visitan la isla de Chiloé, en el sur de Chile, son los palafitos. Se trata de construcciones de madera pintadas de colores que descansan sobre pilotes elevados y que, con el ir y venir de las mareas, suelen quedar sobre el océano la mayor parte del tiempo.

A pesar de que se ven como estructuras antiguas y endebles, los palafitos de Chiloé sobrevivieron sin mayores problemas el terremoto de 7,6 grados que la zona sufrió el 25 de diciembre, así como muchas de las viviendas y las famosas iglesias de la zona, todas de madera y consideradas por la Unesco patrimonio de la humanidad (algunas de ellas incluso no utilizaron clavos de fierro en su construcción).

Todo esto se debe justamente a que están hechas con madera. “Uno de los materiales que mejor funcionan frente a los sismos es la madera, por su característica de ser flexible. El sistema constructivo también permite esa flexibilidad que acompaña al sismo y no le opone resistencia”, explicó el arquitecto Jorge García al periódico local La Estrella de Chiloé.

Además del hecho de que en Chiloé se construye en madera, la zona también se benefició por las estrictas regulaciones de construcción que tiene el país, las que están pensadas especialmente considerando este tipo de desastres naturales.

El terremoto, que llegó a sentirse hasta Argentina, sí tuvo efectos en algunas carreteras y puentes, que se resquebrajaron, pero nadie falleció a pesar de la fuerza del movimiento telúrico. Hay que aclarar que Chiloé es una zona principalmente rural, donde viven 167.000 habitantes y no hay muchos edificios de altura, aunque los expertos dicen que sí se pueden hacer construcciones de hasta siete pisos con este tipo de material.

La madera, a pesar de la ventaja de la flexibilidad, no es perfecta. Los residentes de Chiloé fueron afortunados, ya que no hubo un maremoto en la zona. “El poder del mar es muy alto. Y la estructura de madera es mucho menos resistente frente a un tsunami. Frente al sismo, como tiene poco peso, funciona bien”, dijo el ingeniero civil Rodrigo Mujica al sitio Emol.com. Y el otro problema es la posibilidad de incendios, si bien esto puede ser enfrentado con medidas de seguridad.

Chile es una zona especialmente expuesta a terremotos. En 2015, el norte del país experimentó un sismo de 8,4 grados que causó más problemas en las construcciones, especialmente debido a que en esa región se utiliza ladrillo, cemento y adobe, y existían muchos edificios antiguos, previos a las estrictas normas ingenieriles de este país.

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