Los demócratas celebran un debate de alta tensión antes de las primarias en EEUU

Seis candidatos demócratas se enfrentarán este martes en el último debate antes del inicio de las primarias en Estados Unidos, subiendo a un escenario con un ambiente caldeado que promete choques entre los contendientes, que hasta ahora han intentado no dañarse en exceso y mostrarse unidos.

La campaña partió con una cantidad récord de aspirantes a tener la nominación de su partido para ser el contendiente que se enfrente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en los comicios de noviembre.

Pero sólo seis candidatos clasificaron para subir este martes al escenario en la Universidad Drake en Iowa a las 21H00 hora local (02H00 GMT del miércoles).

Esto equivale a menos de un tercio de los aspirantes que calificaron para el primer intercambio televisado en junio, cuando el debate se celebró en dos tandas con diez aspirantes en cada una.

Joe Biden, vicepresidente durante el gobierno de Barack Obama, llega como favorito a nivel nacional con 28%, seguido por el senador Bernie Sanders con 20% y la senadora Elizabeth Warren (16%), según el compilado de encuestas RealClearPolitics (RCP).

En el escenario también estará el exalcalde de South Bend, Pete Buttigieg, que tras un buen desempeño en los debates logró cautivar la atención de los votantes y de los medios con 7,5% de las preferencias en las encuestas.

La parrilla la cierran la senadora moderada Amy Klobuchar, muy ducha en los intercambios atacando a sus contendientes pero sin lograr capitalizar su elocuencia en votantes marcando un 3%, y el millonario Tom Steyer, que llega al 2%.

Los principales temas que están en la palestra son Irán, el cambio climático, la lucha contra la violencia de las armas de fuego y la reforma del sistema de salud de Estados Unidos.

Desde el debate de diciembre dos candidatos desistieron: Julián Castro, el exministro del gobierno de Barack Obama y el único latino en la contienda, y el senador Cory Booker, que anunció que retiraba su candidatura el lunes.

– Sanders se suelta –

El debate se celebra en Iowa, que será el primer estado del país en pronunciarse en las primarias, el 3 de febrero. En las encuestas, en este estado rural y poco poblado que decide a su candidato mediante una asamblea (caucus), hay un empate técnico entre Biden con 20,7%, Sanders con 20,3%, Buttigieg con 18,7% y Warren con 16%.

Sanders ha tomado vuelo en los últimos meses, superando las dudas tras sufrir un infarto en octubre.

Después de cerrar 2019 con cifras impresionantes de recaudación, el fin de semana su equipo de campaña se lanzó contra otros candidatos, reprochando a Biden su voto a favor de la guerra en Irak en 2002.

El senador socialista defiende un sistema de cobertura de salud universal, un plan de lucha contra el calentamiento climático y la cancelación de parte de los créditos universitarios.

Además propone una moratoria para las deportaciones y un sistema de inmigración abierto para los refugiados, en un momento en que el gobierno de Trump restringe las llegadas de extranjeros.

Pero con su alza en las encuestas surgieron filtraciones sobre su campaña que complican su posición.

Hasta ahora, Sanders había evitado chocar contra Warren, ya que se consideran cercanos en sus ideas y dicen ser amigos.

Este fin de semana Político publicó un artículo que relataba cómo a los voluntarios de la campaña de Sanders se les entrenaba para destacar puntos flacos de la senadora. Warren reaccionó expresando a la prensa su «decepción».

Ahora, que la candidatura de Sanders tiene una nueva prestancia, probablemente sus planes -que están marcadamente más a la izquierda que los del resto de los candidatos- van a ser cuestionados con dureza.

– Trump, un espectador y activo comentarista –

Por su parte, Trump parece deleitarse con los choques, que comenta con asiduidad.

«Todo el mundo sabe que su campaña está muerta», dijo en referencia al declive en las encuestas de Warren.

Luego se deleitó con un posible distanciamiento entre Warren y Sanders.

Biden llega fortalecido a la cita con el apoyo de varios congresistas jóvenes que atizan la idea de que es el candidato idóneo para que votantes que le dieron el triunfo a Trump en 2016, ahora lo elijan a él.

Pero antes, Biden, de 77 años, debe superar las reticencias sobre su edad y su estado mental, que son continuamente alimentadas por sus metidas de pata.

El meollo del escándalo que dio paso al juicio político contra Trump -el hecho de que el mandatario le pidiera a un líder extranjero que investigara a Biden- puede haber contribuido sin querer a su campaña, labrando su imagen de favorito e invistiéndolo como el candidato a quien más teme el magnate republicano.

AFP

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