Inquieta a Taiwán no tener claro quiénes le ayudarían frente a un ataque chino


A las autoridades de Taiwán les inquieta no saber con qué aliados pueden contar en caso de que China quiera retomar la soberanía de la isla, según un informe.

Hace 25 años, dos grupos de ataque de portaviones de la Armada de EE.UU. fueron suficientes para disuadir una posible acción militar china contra Taiwán después de que el gigante asiático lanzara varios misiles que impactaron a unas pocas millas náuticas de las costas taiwanesas, así se inicia un artículo en la revista estadounidense Business Insider, publicado el lunes.

Ahora, agrega el informe, con el paso de tiempo y una modernización a gran escala realizada por parte del Ejército Popular de Liberación (EPL), dos grupos de ataque de portaviones de la Marina, y posiblemente las fuerzas estadounidenses por sí solas no sean suficientes para contener una hipotética agresión sobre Taiwán.

Esta coyuntura, sumada a las advertencias hechas por parte de los altos mandos del Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos de que “China podría invadir Taiwán en los próximos seis años“, ha hecho sonar las alarmas entre las autoridades isleñas de que si diera este caso a quien podrían recurrir para solicitar asistencia militar, pues, según el reporte, no está muy claro que algún país aliado de Taipéi pudiera ofrecer su apoyo cuando llegara el momento.

¿Quién estaría al lado de Taiwán?

El problema de Taiwán para encontrar socios a nivel mundial no es nuevo y existe desde la década de 1970, la mayoría de los países han roto sus relaciones diplomáticas con Taipéi y, en cambio, han reconocido a Pekín, cuyas autoridades consideran a la isla como una parte inseparable del territorio chino.

Hoy en día, solo 15 países, ninguno en Asia, reconocen a Taiwán como un “estado soberano independiente”, aunque Taipéi mantiene relaciones diplomáticas no oficiales con muchas naciones, entre ellas EE.UU. y la mayoría de sus vecinos en la región del mar de China Oriental.

Los países en la mejor posición para brindar asistencia a Taiwán en un posible escenario de invasión son Japón, Corea del Sur, Filipinas y Australia. Además de su proximidad a la isla, también tienen sus propias fuentes de tensiones abiertas con China y, aunque esta coyuntura se dé, es poco probable que estas naciones se impliquen directamente si Taiwán es invadido.

Corea del Sur alberga unas 28 000 tropas estadounidenses y la mayor base militar de EE.UU. fuera de sus fronteras; no obstante, también le preocupa la amenaza nuclear de Corea del Norte y el disparo de elevados costos de un hipotético enfrentamiento con China. Seúl ni siquiera tiene claro si permitiría que las fuerzas norteamericanas usen sus bases allí para operaciones relacionadas con respecto a Taiwán.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, desde que asumió su cargo en 2016, ha ido dando muestras de acercamiento con China, dejando claro que desde Manila las relaciones con Estados Unidos son muy distantes. A pesar de tomar un tono más duro con Pekín en las últimas semanas por las disputas marítimas, el dirigente filipino se ha mostrado reacio a enfrentarse al gigante asiático.

El Gobierno de Australia está considerando si y cómo podría ayudar a Taiwán en el caso de que se produjera el supuesto ataque, informó recientemente el diario local Financial Review; sin embargo, Canberra no ha hecho ninguna declaración oficial, y la larga distancia que le separa de la isla taiwanesa evitaría brindar una respuesta rápida.

Las Fuerzas de Autodefensa de Japón están bien capacitadas y organizadas para manejar mejor la supuesta amenaza china. El territorio nipón también alberga alrededor de 55 000 soldados estadounidenses, la mayor fuerza de EE.UU. desplegada en el mundo, y tiene sus propias disputas territoriales con el gigante asiático.

Teniendo en cuenta que Japón goza de una Constitución de corte pacifista, el primer ministro, Yoshihide Suga, ha llegado a decir en una reciente expresión de apoyo a Taiwán, pronunciada en una declaración conjunta con el presidente de EE.UU, Joe Biden, de que dicha asistencia “no presupone una participación militar en absoluto”.

Si bien Estados Unidos ha vendido armamento de alta gama a Taiwán y la Administración Biden ha expresado su apoyo, Washington mantiene una política de ambigüedad estratégica sobre la defensa de la isla. De hecho, esa ambigüedad ha mantenido el status quo, pero limitando los preparativos para responder a una posible invasión.

A pesar de que los Ejércitos de EE.UU. y Taiwán realizan entrenamientos e intercambios militares a pequeña escala, no ha habido maniobras conjuntas a gran escala o despliegues permanentes desde que Washington se retiró de su tratado de defensa mutua con la isla taiwanesa en 1979.

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