Creen que la CIA, el Pentágono y la OTAN agitan la bandera de un conflicto global

De vez en cuando surgen informes sobre el sitio donde esta guerra podría comenzar. Probablemente, en algún lugar en la frontera entre Lituania y Rusia. Entre los países bálticos y Rusia están desplegando un ejército entero: de acuerdo con estimaciones aproximadas de medios alemanes y norteamericanos, se trata de no menos de 5.000 soldados, sin contar los 2.500 tanques y otros equipos militares.

Todo esto está costando miles de millones de dólares, con el fin de “llegar a la alerta máxima dentro de medio año”, según las palabras de Volker Wieker, el jefe de Bundeswehr, las fuerzas armadas de Alemania.

¿Por qué y para quién es necesario todo esto? La CIA, el Pentágono, la OTAN no pueden aceptar la derrota en todos los frentes, no solo el militar, sino también el político y diplomático: en Ucrania, Siria, Turquía.

Las consecuencias de esta derrota le parecen catastróficas a la coalición occidental por varias razones. Primero, se hizo evidente que restaurar la paz es posible sin la participación de los países occidentales. Incluso Turquía, miembro de la OTAN, está buscando nuevos aliados. El mundo árabe entero entiende que el dominio estadounidense se está terminando. Ahora está surgiendo un frente unido de suníes y chiíes.

En la opinión de Giulietto Chiesa, es evidente que hay una clara línea terrorista que parece conectar directamente a los países occidentales y eventos como el asesinato del embajador ruso en Ankara (castigo para Rusia) y el ataque terrorista en un club nocturno en Estambul (castigo para Erdogan).

Crece la ansiedad en la víspera de las elecciones en Francia y Alemania, y, quizás, incluso Italia. Europa, financiada por bancos estadounidenses, se sumerge en una histeria anti-rusa y anti-islámica. Hasta ahora, a los europeos les han asustado, como unos niños pequeños, con piratas informáticos rusos, pero pronto habrá necesidad de actos terroristas contra la población civil cada vez más brutales, cree el analista.

Sin embargo, es evidente que los europeos, así como los estadounidenses, ya no pueden soportar ver como los someten al miedo y la violencia de los últimos tres años. La gente tiene cada vez menos confianza en las autoridades. El juego se vuelve más transparente, y ahora está claro que los jugadores son los mismos, aunque bajo diferentes banderas.

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