EEUU adopta nuevas ayudas por COVID-19, UE posterga su plan de rescate

Estados Unidos aprobó este jueves un nuevo paquete de ayuda de casi medio billón de dólares, mientras la Unión Europea aplazó la adopción de su plan de reconstrucción para paliar los efectos devastadores en la economía del nuevo coronavirus, que sigue sembrando la muerte en el mundo.

En una escena inédita en el Congreso estadounidense, legisladores de la Cámara de Representantes taparon sus bocas con máscaras y votaron en pequeños grupos para aprobar de manera abrumadora un plan de ayuda por 483.000 millones de dólares.

El dinero se destinará a pequeñas empresas al borde de la quiebra y a hospitales sobrecargados por la crisis, que ha llevado a más de 26 millones de estadounidenses a pedir subsidios por desempleo en las últimas cinco semanas. Ya en marzo se había aprobado un paquete por 2,2 billones de dólares.

Estados Unidos registró una de sus peores jornadas desde el inicio de la crisis: 3.176 personas murieron en las últimas 24 horas, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins. La primera potencia mundial se acerca así a las 50.000 muertes, el mayor número para un país.

El presidente Donald Trump dijo que firmará rápidamente el proyecto, que ya fue aprobado por el Senado.

En Europa, el continente más golpeado con 111.000 muertes, los líderes de la UE discutieron durante cuatro horas por videoconferencia su propio paquete, que podría llegar a un billón y medio de euros.

El bloque de 27 países acordó encargarle a la Comisión Europea que diseñe un fondo de recuperación de aquí al 6 de mayo.

Sin embargo, el coste económico y social no espera: Europa verá desplomarse su Producto Interior Bruto (PIB) hasta en un 7,1% en 2020, según el Fondo Monetario Internacional.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advirtió del “riesgo de hacer demasiado poco y demasiado tarde”.

La crisis pone a prueba las divisiones entre los países del Sur y del Norte, y reabre las heridas de la crisis financiera de 2009.

Países del norte, como Alemania, afirman que están dispuestos a hacer contribuciones para ayudar ahora, pero insisten en que no aceptarán una mutualización de las deudas nacionales reclamada por los gobiernos del sur a los que acusan de derrochadores.

– Luz solar –

Mientras, sigue la carrera mundial para conseguir un tratamiento o una vacuna. La Universidad de Oxford dio inicio este jueves a ensayos clínicos en humanos de una vacuna y Alemania anunció que unas pruebas similares empezarán la semana próxima.

Un estudio presentado por el gobierno de Estados Unidos señala que los rayos del sol podrían matar rápidamente el nuevo coronavirus, dando esperanzas sobre la posibilidad de que la pandemia se frene en el hemisferio norte durante el verano.

“Nuestra observación más llamativa hasta el momento es el potente efecto que la luz solar parece tener para matar el virus, tanto en superficies como en el aire”, explicó a periodistas en la Casa Blanca, William Bryan, asesor sobre ciencia y tecnología del Departamento de Seguridad Nacional.

Los dramas de la pandemia siguen aflorando en silencio en una Europa vacía, donde nueve de cada 10 aviones dejaron de volar en marzo.

En Milán, la ciudad italiana más afectada (13.000 muertos en la región lombarda), las autoridades empezaron este jueves a enterrar decenas de cuerpos no reclamados.

“Esta no es una fosa común, es un espacio totalmente dedicado a las personas que lamentablemente murieron sin tener familiares cercanos”, explicó Roberta Cocco, asesora de la alcaldía de Milán.

La pandemia está siendo además “una tragedia inimaginable” en las residencias de ancianos, recordó un responsable para Europa de la OMS, Hans Kluge.

– Inicio del Ramadán bajo confinamiento –

Mientras las cifras de contagios y de enfermos en situación crítica bajan lentamente en Europa, algunos gobiernos han empezado a levantar las medidas de confinamiento.

Pero esa tensión entre apertura y precaución durará meses, según los expertos, o hasta incluso un año, calcula el gobierno británico.

En Estados Unidos, el gobernador de Georgia, decidió reabrir a partir del viernes los salones de tatuaje o los gimnasios. El lunes también lo harán los cines y restaurantes, con estrictas medidas sanitarias.

La medida suscitó reticencias incluso de Trump, impaciente por volver a poner en marcha la economía, pero que expresó su “profundo desacuerdo” con el gobernador de este estado del sur del país.

Por su parte la mayoría de países musulmanes se aprestan a iniciar el Ramadán, su tradicional mes de ayuno, con un confinamiento que pondrá también a prueba la fortaleza de las medidas de distanciamiento social.

Durante el Ramadán, se celebran comidas con gran número de asistentes al caer la noche.

– En Ecuador se duplican los contagios –

En América Latina y el Caribe hay unos 6.600 muertos y cerca de 140.000 contagios.

Brasil, el país más enlutado de la región, superó los 3.000 muertos y se acerca a los 50.000 casos. México, por su lado, superó el millar de fallecidos, con poco más de 11.000 contagios confirmados.

Ecuador, otro de los países más golpeados, vio sus números de contagios duplicarse hasta 22.160 tras los resultados de miles de pruebas que estaban represadas.

Y Perú extendió el confinamiento hasta el 10 de mayo. “La curva sigue en ascenso”, dijo el presidente Martín Vizcarra.

Para los pobres, prepararse es una cuestión de supervivencia, día tras día.

En un segundo día de disturbios en Venezuela, un hombre de 28 años falleció por arma de fuego y otras dos resultaron heridas en la pequeña ciudad de Upata en el minero estado Bolívar (sur), durante una protesta por comida que acabó en saqueos.

– El bar Rayuela –

En Guatemala, el dueño del bar Rayuela convirtió su local en comedor para centenares de personas que no tienen a dónde ir.

“La situación está bastante mal porque yo salía a vender y ahora no puedo. No tengo recursos y para mí es una gran bendición esto”, comentó a la AFP Juana Chávez, una anciana de 75 años que vendía productos lácteos y de limpieza, tras recibir un plato de comida y un vaso con refresco.

A las afueras de Madrid, en el distrito de Puente de Vallecas, zona modesta y obrera donde viven muchos migrantes que han perdido su trabajo por la pandemia, el empobrecimiento de los vecinos es ya una realidad.

“Cuidaba a una señora de 92 años”, explica Gloria Corrales, empleada doméstica colombiana de 50 años. “Me puse enferma de una gripe, era una gripe banal, pero me dijeron que no volviese, tenían miedo a que la contaminase”, recuerda.

AFP

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