China recuerda a sus muertos, Europa aviva esperanzas y EEUU se prepara para lo peor

China rinde homenaje a sus muertos por coronavirus, países europeos como España confían en haber pasado el momento más duro y Estados Unidos sufre un aterrador aumento de contagios y fallecidos. Las tres imágenes ilustran este sábado la esperanza, el miedo y el caos que vive el mundo ante esta pandemia.

La COVID-19 ya deja más de 43.000 muertos en Europa, más de las tres cuartas partes en Italia, España y Francia, según un balance de la AFP. Oficialmente, es la región más afectada por el nuevo coronavirus que ya ha matado a 59.000 personas en todo el mundo y contagiado al menos a un millón.

Pero luego de tres semanas de confinamiento casi generalizado, este continente empezó a recobrar el aliento. España y Francia registran una desaceleración desde hace tres días, e Italia, el país europeo más castigado, con casi 14.700 muertos, vive la misma tendencia desde hace una semana.

Las autoridades españolas anunciaron el sábado 809 fallecimientos en las últimas 24 horas, la segunda reducción consecutiva en los balances diarios de muertes. En total, ese país registró 11.744 fallecidos por coronavirus y 124.736 contagiados.

El jefe del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, decidirá este sábado si prolonga hasta el 26 de abril el estado de alarma y el confinamiento general.

El país, al igual que otros en el mundo, está inmerso en una carrera contrarreloj para encontrar el material médico que falta en los hospitales, como por ejemplo equipos de protección y respiradores.

“Al principio nos daban cuatro guantes (para colocarlos superpuestos), ahora dicen que con dos es suficiente, pero yo me pongo tres”, explica una enfermera en el hospital de campaña creado en un pabellón de congresos a las afueras de Madrid.

En este lugar, se sigue ovacionando a los pacientes que pueden regresar a sus casas una vez curados.

“He visto sufrimiento. Es el sufrimiento de la enfermedad y de la incertidumbre; te debilita psicológicamente saber que la gente se muere y que es real y no la serie de ficción que mirarías en la tele”, explica Eduardo López, tras recibir la autorización para volver a casa.

– Silencio y lágrimas en China –

A diferencia de Europa, Estados Unidos y otras regiones del mundo, China, donde surgió el virus en diciembre pasado, vuelve lentamente a reactivarse y este sábado homenajeó a sus 3.326 muertos por coronavirus, entre ellos algunos trabajadores sanitarios a quienes el gobierno honró con el título de “mártires”.

“Siento mucha pena por nuestros colegas y pacientes que murieron. Espero que puedan descansar bien en el cielo”, dijo a AFP, conteniendo las lágrimas, Xu, una enfermera de Wuhan, ciudad donde surgió el patógeno, que comienza a emerger de la drástica cuarentena de más de dos meses.

Las sirenas antiaéreas del país sonaron a las 10H00 locales (02H00 GMT), y de inmediato las personas hicieron una pausa. El tráfico se detuvo en las calles, al tiempo que trenes, automóviles y navíos hacían sonar sus bocinas.

– EEUU reabre polémica por las máscaras –

Estados Unidos, con unos 262.000 casos, está desplazando a Europa como epicentro de la pandemia y se prepara para lo peor, construyendo hospitales de campaña desde Los Ángeles hasta Miami o Nueva York, con miles de camas adicionales de cuidados intensivos.

En 24 horas, el país contabilizó el viernes 1.480 muertes, un récord absoluto, mientras que el número total de fallecidos supera los 7.100. La Casa Blanca prevé un número posible de muertes de entre 100.000 y 240.000 en el país.

Los científicos del gobierno de Donald Trump creen que el nuevo coronavirus probablemente se transmita cuando las personas hablan y respiran, no solo cuando tosen o estornudan, por lo que aconsejan ahora el uso de mascarillas.

Hasta la fecha, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido más prudente al respecto. Sin embargo, las declaraciones de los responsables de Estados Unidos han relanzado el debate y la confusión sobre el uso de esta protección, hasta ahora reservada al personal sanitario y a las personas contagiadas.

– “Lo peor está por venir” –

Según el último balance de la AFP, más de un millón de personas en todo el mundo se ha visto contagiado por la COVID-19, aunque esa cifra representa solo una parte de los contagios, pues un gran número de países hace pruebas de diagnóstico solo en casos graves.

Las medidas restrictivas deben mantenerse, aseguran las autoridades sanitarias, en momentos en que la mitad de la humanidad está sujeta al confinamiento, a veces muy estricto, lo que acarrea catastróficas consecuencias económicas y sociales.

Número de muertos y casos por el nuevo coronavirus en América Latina y el Caribe, y los países más afectados al 4 de abril de 2020

En América Latina, donde las medidas de confinamiento son difíciles de cumplir pues gran parte de su población vive del trabajo informal, uno de los mayores dramas se vive en Ecuador, con escenas aterradoras de ataúdes o cuerpos cubiertos con sábanas en calles en la ciudad de Guayaquil.

En este país con 3.368 casos confirmados y 145 muertos, el gobierno dispuso el viernes el uso de una plataforma tecnológica para vigilar a los contagiados, pues -dijo- al menos un 40% incumplió el aislamiento obligatorio.

Con 359 muertes y 9.056 casos confirmados hasta ahora, Brasil es el país latinoamericano más afectado, pero su presidente Jair Bolsonaro rechaza las medidas de cuarentena y distanciamiento social, lo que le ha valido fuertes críticas.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, asegura que “lo peor está por venir” pues la COVID-19 está llegando a países en conflicto y regiones paupérrimas como Siria, Yemen o la Franja de Gaza.

Otra gran preocupación son los campamentos de refugiados. En la isla griega de Lesbos, donde está el campo de migrantes más poblado de Europa, con 19.000 personas, Hasmad, un afgano de 36 años, se pregunta: “¿Para qué sirve usar una mascarilla de protección si comparto el baño con 100 personas?”.

En todo el mundo, comienzan a avistarse las primeras consecuencias de una crisis financiera que se prevé inmensa y que ha hecho ya que decenas de miles de personas hayan perdido su trabajo.

AFP

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