La UE se prepara para las consecuencias del embargo a Irán

La UE y Estados Unidos evidentemente respondieron que no permitirán ningún bloqueo del Golfo Pérsico. El Embajador de EEUU ante la OTAN, Ivo H. Daalder, señaló en su entrevista a la cadena BBC que la Alianza hará lo que sea necesario para impedir el corte de la circulación por el estrecho de Ormuz.
El pasado domingo en el Golfo Pérsico entró sin impedimento alguno el portaviones USS Abraham Lincoln con sus buques de escolta. Su zona de vigilancia será el Golfo Pérsico, los mares Arábigo y Rojo y toda la costa oriental de África hasta Kenia.

Las sanciones de la Unión Europea parecen ser una copia exacta del embargo para exportaciones de petróleo iraní, cuya introducción fue decretada por el presidente Barack Obama el 31 de diciembre de 2011. Varían únicamente los detalles, que tampoco son muchos. Las sanciones están pensadas de modo que no ocasionen daños a la economía estadounidense ni a la comunitaria. Se han previsto numerosas vías de escape por si los sancionadores sufren más pérdidas que los sancionados.

Los resultados sólo se verán a partir del verano

Si las mencionadas sanciones dan resultados concretos es algo que no  sabremos hasta mediados de verano, dado que los 27 países de la UE han de suspender las compras de petróleo a Irán y encontrar a suministradores alternativos para el próximo 1 de julio. Será entonces, cuando el embargo entrará en vigor del todo.
No obstante, no hay ninguna seguridad de que llegue a ocurrir: la introducción del embargo completo podría posponerse en caso de que Teherán acceda a celebrar negociaciones sobre su programa nuclear. Lo intenta hacer de vez en cuando, pero, en opinión de Europa, sin demasiada convicción.

No habrá colapso petrolero

Para julio todas las refinerías de la Unión Europea han de haber cumplido las obligaciones de compra contraídas con la parte iraní: un plazo suficiente, en opinión de Bruselas, para encontrar suministradores alternativos. En un principio, a partir de esta semana nadie está autorizado para firmar con Teherán nuevos contratos para exportaciones de petróleo y derivados.
Según las estimaciones, para finales de diciembre cerca del 20% del petróleo procedente de Irán se dirigía a la Unión Europea, llegando el 70% de estos volúmenes a Italia, España y Grecia. Y precisamente estos países se han resistido a la introducción de embargo para el petróleo iraní.
A los griegos, que se encuentran en estos momentos en la situación más precaria de toda la UE, incluso se les prometió compensar las posibles pérdidas derivadas del embargo. Sería difícil predecir las consecuencias de la medida en cuestión para la economía griega, que está atravesando un período de estancamiento a causa de problemas financieros internos y del proceso de recesión general de la economía comunitaria. En realidad Grecia nunca ha dependido mucho de las exportaciones de petróleo.
La situación de las industrialmente más desarrolladas Italia y España es algo diferente. Sin embargo, dado que la recesión económica en Europa hace bajar la demanda del petróleo y en 2012, posiblemente, haya una nueva espiral de la crisis, no debería haber mayores problemas con las reservas del crudo.
Además, a lo largo del último trimestre de 2011 la UE mantenía intensas negociaciones con Arabia Saudí, Qatar y otros países de la región, para poder suplir la necesidad de petróleo generada por el embargo contra Irán si éste llega a entrar en vigor por completo.
Para el 1 de mayo Bruselas ha de evaluar la eficiencia del embargo y decidir qué parte resulta más damnificada por dichas sanciones, con su posterior aplicación o levantamiento. Para finales del año pasado Europa importaba de Irán cerca de 450.000 barriles diarios de los 2,1 millones de barriles extraídos a nivel nacional.
La decisión de renunciar de manera paulatina a las exportaciones del petróleo iraní en Europa se califica de actitud flexible y “método de doble vía”. A Teherán supuestamente se le concede la posibilidad de reflexionar en serio sobre los beneficios de la implementación de su programa nuclear. Se le da a entender al mismo tiempo que jugar a las investigaciones nucleares con fines pacíficos puede hacerle acabar mal.
Por otra parte, nadie sabe cómo ni cuándo podría ocurrir que Irán se transforme en un aspirante a potencia nuclear: ni europeos ni estadounidenses disponen de información que evidencie que la creación de armas nucleares haya sido consumada en Irán: es decir, por el líder espiritual del país, ayatolá Alí Jameneí.
Merece la pena señalar que en opinión de los expertos de renombre el embargo para importaciones de petróleo de Irán no es la medida idónea para parar la realización del programa nuclear iraní. Porque el enriquecimiento de uranio no cesará por el embargo económico.
El principal resultado de las sanciones será la bajada de la calidad de vida de los iraníes de a pie, junto con el descontento y las protestas populares que lleven al derrocamiento del régimen de Teherán. En general éste es el primer objetivo de todo embargo. A nadie, no obstante, se le ocurre pensar en quién podría sustituir al actual régimen iraní.

China se mantiene al margen

China parece mantenerse al margen, por lo menos, hasta que se introduzca el total de las sanciones. Hasta ese momento Pekín, que suele consumir cerca del 20% del petróleo importado de Irán, no ha hecho ninguna declaración.
El primer ministro de China, Wen Jiabao, regresó recientemente de su viaje por los países árabes, incluidos Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. No se ha podido averiguar qué asuntos se habían abordado en las negociaciones con representantes de las monarquías petroleras.
Wen Jiabao apenas habrá intentado asegurarse de que, tras apoyar el embargo, haya suministros suficientes de petróleo. Es poco probable que China se sume a las sanciones contra Irán, dado que Pekín coopera con Teherán de manera intensa, invirtiendo miles de millones de dólares en el complejo energético iraní y teniendo contratos para suministros de armas, equipo técnico de uso industrial, coches, etc.
Pekín se sumaría al embargo petrolero contra Teherán si hubiera sido aprobado por la ONU. Los chinos insisten en que las sanciones han de ser “legales y justas”. En su opinión, haría falta una actitud más imparcial por parte de los países occidentales y de la ONU respecto al problema nuclear.
China no deja de insinuar que en caso de haber disciplina nuclear Israel también debería responder por su programa nuclear. De acuerdo con ciertos datos, Israel dispone ya de cerca de 400 cargas nucleares, pero no se somete a la voluntad de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), por no haber firmado el Tratado de no proliferación de armas nucleares de 1968.
Como las sanciones no serán introducidas hasta el próximo verano, no habría que temer que Irán bloquee la circulación por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, como respuesta a las amenazas de Teherán, Estados Unidos envió a la zona del Golfo el portaviones Abraham Lincoln.
El Ejército de Irán apenas sería capaz de ofrecer una larga resistencia a las tropas estadounidenses, por ser una unidad compacta y creada para cubrir  las necesidades de la guardia fronteriza. Los sistemas antiaéreos costeros sí que podrían ocasionar problemas a la flota de EEUU, pero durante un período muy breve.
Sin embargo, los expertos vaticinan que en caso de alterarse la circulación por el estrecho de Ormuz, vía de transporte del 20% del petróleo mundial, el precio del barril subiría en hasta un 50%, lo que no tardará en afectar a todos, sin excepción alguna.

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