Cuando sucede lo contrario a lo esperado: ¿por qué EEUU cede en la guerra comercial y tecnológica con China?

EEUU ha aprobado un posible acuerdo para la compra de la aplicación TikTok por la corporación Oracle y Walmart.

Los expertos consideran que esta repentina decisión tiene un propósito y son los cálculos de las decisiones de la Administración Trump que no han hecho más que agrandar la economía china aunque sus intenciones eran perjudicarla.

La práctica ha demostrado que la guerra comercial y tecnológica desatada por EEUU contra China no ha producido los resultados que la Administración Trump esperaba. Si se analizan todos los casos, Washington opta por la táctica de comprometerse y luego abandonar los planes originales para minimizar el daño a su economía.

El editor jefe del Global Times, Hu Xijin dijo que este acuerdo sobre la compra de TikTok  es ciertamente injusto, pero sigue siendo el menor de todos los males porque Trump originalmente declaró que si TikTok no se vendía a una compañía estadounidense sería prohibida en EEUU. De esta forma, las consecuencias serían muy complejas para Bytedance, compañía china desarrolladora de TikTok, pues tenían solo dos opciones: vender el negocio global y sus propias tecnologías a un precio poco atractivo o perder el mercado estadounidense con al menos 100 millones de usuarios y en consecuencia, la capitalización de la empresa se reduciría al mínimo.

Entonces Pekín intervino y prohibió la exportación de altas tecnologías, incluyendo algoritmos de inteligencia artificial. Esto hizo que el acuerdo, tal como Trump lo presentó inicialmente, no sea viable. En consecuencia, Oracle y Walmart compran el 20% de TikTok, mientras que el 80% se queda con Bytedance.

Para Trump este trato podría ser considerado humillante, pero Bytedance prometió establecer la sede de TikTok Global en EEUU y dar a los estadounidenses 25.000 nuevos puestos de trabajo, pagar impuestos de 5.000 millones de dólares y posiblemente crear un fondo de educación. El acuerdo casualmente se concreta en vísperas de las elecciones en medio de la recesión económica y las catastróficas consecuencias por la pandemia de COVID-19 que sigue afectando a la economía.

Contra viento y marea Huawei sigue de pie

Otro ejemplo son las políticas de EEUU contra Huawei que se llevan a cabo desde 2019, cuando las empresas estadounidenses se vieron obligadas a obtener unas licencias especiales para suministrar sus productos a Huawei complicando el proceso de cooperación. Luego Washington se encargó de restringir el suministro de chips a Huawei. Sin embargo, Intel todavía tiene una licencia temporal para abastecer a la empresa china y otro fabricante de chips americano, AMD, también ha recibido una licencia similar. 

Lo que parecía una cortina tecnológica de hierro, erigida por EEUU, resultó ser un agujero. Huawei gastó más de 10.000 millones de dólares anuales en tecnologías y componentes importados. Mientras China importaba 300.000 millones de chips cada año, superando al petróleo. Es así que sin el mercado chino, la mayoría de las empresas tecnológicas americanas pierden la mayor parte de sus ingresos y la clase política americana no puede ignorar sus negocios, especialmente en tiempos de crisis.

Cuando sale el tiro por la culata

En una entrevista con Sputnik, el miembro del Instituto de Estudios Internacionales de China, Yang Xiyu, considera que la política de Trump ha chocado con la realidad y aunque EEUU está encaminado a una completa ruptura económica con China, este es un objetivo inalcanzable.

“El propio Trump compró seis toneladas de mesas producidas en China en el primer semestre de este año. Eso demuestra que los lazos comerciales y económicos son todavía muy fuertes, y una desconexión completa es imposible. Así que Trump optó por una política de retirada selectiva, por ejemplo, obligando a las empresas chinas a abandonar el mercado de valores estadounidense, al igual que en el campo tecnológico”, explicó.

El experto concluyó que EEUU no calculó un inconveniente, y es que la ruptura de la cooperación tecnológica no sólo perjudica a China, sino también a EEUU.

Mientras tanto, el desequilibrio comercial entre ambos países sigue creciendo, pero paradójicamente el superávit comercial de China con EEUU ha aumentado en una cuarta parte y ahora supera los 300.000 millones de dólares en cuatro años.

A pesar de los aranceles y las sanciones de EEUU, esto no ha impedido que China sea el único país que ha mostrado un crecimiento de su PIB en el segundo trimestre de este año. La pandemia tampoco paró al gigante asiático, pues ha implementado políticas que hicieron que recupere su estabilidad económica.

Superficialmente, puede parecer que EEUU tenga superioridad sobre China en cuanto a poder económico y tecnológico, pero en realidad las políticas de EEUU contra el gigante asiático solo han conseguido que China busque su autosuficiencia y en consecuencia EEUU pierda los millonarios ingresos que obtenía por exportación de elementos tecnológicos a China. (Sputnik)

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