Cuba inició la búsqueda de petróleo en el Golfo de México

La plataforma semisumergible Scarabeo-9, armada en China y Singapur para la empresa italiana Eni SpA’s, culminó su travesía de más de cuatro meses y tomó su primera posición la semana pasada. Desde el oeste de la capital es visible en el horizonte, incluso por la noche, cuando está inundada de luces.

El arrendamiento de la estructura es de 511 mil dólares diarios, más que el promedio comercial de una de su tipo, debido a que se fabricó a la medida, con menos de 10 por ciento de piezas de Estados Unidos, para evitar las limitaciones del embargo, dijo a La Jornada Jorge Piñón, ex ejecutivo de la petrolera Amoco y ahora investigador de la Universidad de Texas.

La Scarabeo-9 está contratada para dos pozos exploratorios de la española Repsol-YPF y sus aliados (la noruega Statoil y la india ONGC Videsh) y para uno de Petronas (en sociedad con la rusa Gazprom), con opción de otros dos, por lo que podría estar en Cuba entre nueve y 13 meses, agregó el experto.

Si se suma el pozo que Repsol-YPF exploró y consideró sin valor comercial en 2004, más los estudios sísmicos, viajes, administración y personal, no me sorprendería si el total de los gastos hasta la fecha de todos los concesionarios sobrepasa los 500 millones de dólares, calculó Piñón.

Cuba trabaja en este caso con contratos de producción compartida, que se negocian por periodos, a medida que progresa el proyecto, y dejan el riesgo financiero en manos del concesionario extranjero.

Pero de ese movimiento, y del eventual escenario de un hallazgo promisorio, Estados Unidos está al margen. Más aún: para evitar represalias, las petroleras llegaron al extremo de asegurarse de que nada a bordo de la Scarabeo-9, ni siquiera bolígrafos o laptops, sea de origen estadunidense, según relató a este diario una fuente informada de la operación.

Hace un año Repsol-YPF dejó de cotizar en Wall Street porque, según explicó la compañía, los beneficios no le compensaban los excesivos gastos en reportes financieros, aunque en la práctica eso fue un obstáculo menos en su inversión en Cuba.

Sin embargo, desde el año pasado Cuba y Estados Unidos mantienen un insólito diálogo indirecto, con extremo cuidado de las formas.

En mayo de 2011 la isla expuso su plan de seguridad petrolera a empresarios estadunidenses autorizados por Washington. En junio, el secretario del Interior de Barack Obama, Ken Salazar, habló en Madrid con directivos de Repsol-YPF, tras lo cual se anunció que la empresa cumpliría voluntariamente con el embargo.

En diciembre de 2011, técnicos cubanos y estadunidenses, con colegas de Bahamas, México y Jamaica, discutieron en Nassau la seguridad petrolera en el área. Este mes, tras inspeccionar la Scarabeo-9 en Trinidad y Tobago, por invitación de Repsol-YPF, especialistas de Estados Unidos se manifestaron conformes con la seguridad de la plataforma.

Más tarde, el segundo senador estadunidense en rango, Dick Durbin, habló del proyecto petrolero con el gobierno cubano en La Habana, sin que trascendieran detalles.

Piñón manifestó su alto respeto por el trabajo de la Oficina de Seguridad y Legalidad Ambiental del Departamento del Interior y de la Guardia Costera, que inspeccionaron la plataforma, pero opinó que ése fue un acto político del gobierno de Obama para satisfacer a los congresistas anticastristas.

Y es que, sin materia para rebatir la campaña cubana bajo los candados económicos, algunos legisladores apuntaron sus baterías sobre la seguridad, bajo la sombra del desastre de British Petroleum en 2010, en el sureste de Estados Unidos.

Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y radical adversaria de La Habana, anunció una iniciativa para sancionar a las empresas extranjeras que exploran en Cuba. Los senadores Bill Nelson y Bob Menéndez propusieron una enmienda que obligaría a pagar daños por un eventual derrame, incluso si se produce fuera de las aguas de Estados Unidos.

Por el contrario, la Asociación Internacional de Contratistas de Perforación (IADC, por sus siglas en inglés) pidió que Washington declare una excepción al bloqueo para garantizar que, en caso de una emergencia, Cuba pueda recibir con rapidez equipo para control de derrames.

Lee Hunt, presidente del gremio, ha dicho que el bloqueo inhibe una óptima seguridad en el Golfo de México. Piñón fue más adelante: Más importante que obtener licencias para importar equipos, si no tienen un plan mutuo de cooperación todo equipo será inútil. Es necesario un acuerdo operacional.

 

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