Los Celtics hallan la manera de frenar a los Heat en su serie de playoffs

Una derrota más por el bando de Boston, y prácticamente estaríamos hablando ya del nuevo finalista por la Conferencia Este y del carpetazo a una eliminatoria que prometía ser de lo más disputada. Por fortuna (para el espectador neutro) no ha sido así. El triunfo de los Celtics (117-106) enciende muy a tiempo una serie que aún siéndoles todavía desfavorable (2 a 1 en contra), revitaliza la gran disyuntiva: que el Estado representante del lado Este por el anillo, todavía puede ser cualquiera. Massachusetts o Florida.

Los picks 3º

Uno ya es All-Star de facto, mientras al otro se lo considera sólo en el papel a falta de una nominación que lo haga real y definitivo. No importa; Jayson Tatum y Jaylen Brown, sendos números 3 de sus respectivos drafts, volvieron a demostrar lo que son: unas auténticas estrellas two-way a las que su juventud les pesa realmente poco y que no se rinden al primer ni al segundo bache. Hoy anotaron 25 y 26 puntos respectivamente, y fueron los encargados de ir liderando la pequeña grieta en el marcador que esta vez los de Brad Stevens no iban a dejar escapar, como sí sucedió en los duelos precedentes.

El triple, principal recurso ofensivo y martillo pilón de los Heat a lo largo de todos los playoffs –más allá del poder interior de Bam Adebayo (quien hoy volvió a estar imperial) y la verticalidad de Butler o Dragic–, no funcionó por el bando de los de Spoelstra, y eso implica una losa, sino definitiva, muy difícil de levantar.

Y es que Miami concluyó el encuentro con un desastroso 27,3% desde más allá del arco (por el 34,6% de los Celtics), y aunque sus dos mejores hombres (Herro y Robinson) se combinaron para un decente 8 de 20, los demás no acompañaron en absoluto (2 de 10 de Crower, 0 de 4 de Olynyk o el 1 de 5 de Dragic como principales muestras de ello).

Sin remontada esta vez

No obstante, los Heat se han acostumbrado últimamente a moverse cómodos en este guión. Uno por el cual empezar a remolque desde el primer cuarto (31-22 en este caso) no debía suponer motivo de alarma, ya que en los dos duelos anteriores habían sido capaces de levantar desventajas de 14 y 17 puntos. Sin embargo esta vez no fue así, y con los arreones de Kemba Walker y de los dos shooting forwards de Boston cada vez que Miami trataba de apretar el acelerador, sumado a una defensa agresiva que se prolongó durante los 48 minutos, bastaron para mantener una renta que orbitó los diez puntos casi toda la velada.

La tenacidad (para no variar) de un Marcus Smart que se mostró como un incordio ultra-eficiente en sus visitas a la línea (10 de 10) terminó por asegurar un triunfo del todo imprescindible para mantener viva la llama de la esperanza.

La otra gran noticia por el lado verde, además de lo evidente de la victoria, fue el regreso por todo lo alto de Gordon Hayward, al menos en lo que a cuestión de minutos se refiere: recuperado de su esguince, Stevens no tuvo problemas en poner a su alero en cancha nada menos que 31 minutos, a los que éste respondió con 6 tantos, 4 asistencias, 3 robos y sensaciones más que buenas sobre el parquet.

Cuatro días de “parón”

El lado derecho del país late de nuevo, cargado de incertidumbre… pero ahora tocará esperar. En pos de difuminar lo dispar del calendario entre las Finales de ambas Conferencias (Lakers y Nuggets apenas acaban de arrancar la suya), el juego 4 de esta serie no se disputará hasta el próximo miércoles 23 de septiembre.

NBA Maniacs

Deja una respuesta