Presentan el motor de un nuevo avión hipersónico USA en acción (video)

La ‘start up’ en el ámbito de aviación hipersónica Hermeus ha presentado el diseño de una aeronave que con la ayuda de la Fuerza Aérea de EEUU podría alzar vuelo en el 2022. Durante la presentación de su primer prototipo, el Quarterhorse, la empresa optó por no limitarse a mostrar una simple maqueta de la aeronave.

Así, tras quitarle el velo a la aeronave en cuestión, se puso en marcha su motor, que llegó a su rendimiento máximo en modo de poscombustión. Puesto que la presentación se llevó a cabo por la noche, el evento ha sido incluso más espectacular, y a pesar de que durante todo este tiempo el prototipo permaneció estático, ha dejado boquiabierto a más de un invitado al evento.

En agosto de 2021 la empresa ya había conseguido una financiación por la copiosa suma de unos 60 millones de dólares, cortesía de la Fuerza Aérea de EEUU, que junto con varias compañías de capital de riesgo, apoyó el programa de pruebas de vuelo de Quarterhorse. En aquel momento, la compañía afirmó que esperaba tener la aeronave volando en 18 meses.

Aparentemente, la Fuerza Aérea invirtió en Hermeus en el marco de un esfuerzo más amplio por explorar posibles conceptos de futuros aviones de transporte ejecutivo hipersónicos y supersónicos, pero las diversas tecnologías en juego podrían ciertamente tener otras aplicaciones.

“Normalmente, al presentar un nuevo avión, las empresas aeroespaciales suelen mostrar solo espuma de poliestireno y fibra de vidrio. Pero en Hermeus, aspiramos a los productos integrados. Y nos gusta mucho, mucho, prender fuego”, dijo Skyler Shuford, director de operaciones de Hermeus, durante el evento.

“Hemos diseñado, fabricado e integrado esta aeronave, a partir de nada más que una forma exterior, en cuatro meses”, añadió. Sin embargo, no está del todo claro si lo que la empresa desveló será efectivamente un prototipo volador en toda regla, pues no parece tener timón ni otras superficies de control de vuelo. Tampoco parece haber ningún tipo de tren de aterrizaje.

El concepto de Quarterhorse

No es la primera vez que Hermeus realiza en tierra una prueba del motor que propulsará a la Quarterhorse, que es un diseño denominado ciclo combinado basado en turbinas (TBCC). Un diseño TBCC combina un motor estratorreactor o un scramjet, con una turbina a reacción más tradicional.

La parte de la turbina convencional del TBCC de Hermeus es un turborreactor General Electric J85, un motor muy popular que se utiliza en muchas aeronaves, entre ellas el avión de entrenamiento avanzado T-38 Talon de la Fuerza Aérea estadounidense. Lo más probable es que sea precisamente este J85 lo que vemos en las imágenes del evento de presentación.

Y es que los estratorreactores —también conocidos por su nombre en inglés de ramjets— y los scramjets no están diseñados para funcionar a bajas velocidades. De hecho, por esta misma razón, a menudo es necesario que los vehículos aéreos supersónicos o hipersónicos sean lanzados desde otra aeronave y primero sean acelerados utilizando algún tipo de cohete impulsor.

Esto también dificulta los aterrizajes en pistas convencionales. En principio, una configuración TBCC permitiría a un avión despegar y aterrizar en una pista como cualquier otro utilizando su turborreactor normal, mientras que emplearía su ramjet o scramjet durante la parte media del vuelo.

Esto aumentaría mucho la flexibilidad del diseño al permitirle utilizar la infraestructura aeroportuaria existente y ofrecer una forma de eludir las regulaciones sobre las operaciones de vuelo comercial a velocidades supersónicas y superiores, entre otros beneficios potenciales.

Hermeus afirma que Quarterhorse podrá alcanzar velocidades hipersónicas, que suelen considerarse como aquellas superiores a Mach 5. “A estas velocidades —más de 5.000 km/h— los tiempos de vuelo de Nueva York a Londres serán de 90 minutos en lugar de siete horas”, señala el comunicado de prensa de la empresa.

“Los aviones que vuelan a una velocidad de Mach 5 tienen el potencial de crear un crecimiento económico mundial adicional de cuatro billones de dólares al año, desbloqueando importantes recursos que pueden utilizarse para resolver los grandes problemas del mundo”.

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