La contaminación del aire podría causar daños cerebrales en la gente joven

Una investigación del tronco cerebral de niños y jóvenes que han estado expuestos a la contaminación del aire en Ciudad de México encontró inquietantes evidencias de daños.

Diversos estudios anteriores ya han relacionado la exposición a la contaminación por partículas finas presentes en el aire con la enfermedad de Alzheimer. Además, investigadores han encontrado anteriormente evidencias de nanopartículas derivadas de la contaminación del aire en la corteza frontal del cerebro.

La nueva investigación, sin embargo, encontró señales indicativas no solo de la enfermedad de Alzheimer, sino también del Parkinson y de la enfermedad de las neuronas motoras (ENM) en los cerebros de los 168 voluntarios con edades de 11 meses a 27 años.

Además de estas señales, se detectó en el tronco del encéfalo la presencia de nanopartículas ricas en metales, cuya apariencia y composición indican que su origen probable es la contaminación producida por el tráfico.

“Esto ha llevado a los investigadores a concluir que la contaminación del aire de esta naturaleza, ya sea inhalada o ingerida, pone a las personas en riesgo de posibles daños neurológicos”, detalló la Universidad de Lancaster.

El tronco del encéfalo, también conocido como tronco cerebral o tallo cerebral, es la parte posterior del cerebro. Esta región es responsable de regular el sistema nervioso central, controlar la frecuencia cardíaca y respiratoria. Controla, además, nuestra percepción de la posición y el movimiento de nuestro cuerpo, incluido, nuestro sentido del equilibrio.

“No solo los tallos cerebrales de los jóvenes en el estudio mostraron las ‘características neuropatológicas’ de la enfermedad de Alzheimer, Parkinson y ENM, sino que [los voluntarios] también tenían altas concentraciones de nanopartículas ricas en hierro, aluminio y titanio en el tallo cerebral, específicamente en la sustancia negra y cerebelo”, detalló Barbara Maher, profesora de la Universidad de Lancaster, coautora del estudio.

La única cosa en común entre todas las personas examinadas en el estudio fue su exposición a altos niveles de partículas de contaminación del aire. Por otro lado, los troncos cerebrales de personas de edad y género equivalente, pero que vivían en áreas de menor contaminación atmosférica, no han mostrado la patología neurodegenerativa observada en los jóvenes residentes de Ciudad de México.

Los hallazgos de la investigación sacan a la luz el potencial de una pandemia de enfermedades neurológicas en ciudades con altos índices de contaminación atmosférica, a medida que las personas tienen una mayor expectativa de vida y se desarrollan los síntomas de daño neurológico crónico temprano.

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