“Hay vida en otros lugares del universo”

 Para buscar vida extraterrestre, también hay que entender las circunstancias de su formación en la Tierra. Algunas de las formas de vida en los respiraderos volcánicos submarinos pueden ser representativas de las primeras formas de vida en la Tierra. 

El premio Nobel suizo Didier Queloz y el astrofísico germano-suizo Sascha Quanz quieren investigar los orígenes de la vida en un nuevo centro en Zúrich. ¿Qué esperan conseguir exactamente estos dos científicos?

Está previsto que el nuevo Centro para el Origen y la Prevalencia de la Vida abra sus puertas el año que viene en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ). También está prevista una colaboración con la Universidad británica de Cambridge. Entrevistamos a los dos autores intelectuales de este nuevo proyecto.

swissinfo.ch: Señor Queloz, usted recibió el Premio Nobel por el descubrimiento del primer exoplaneta. ¿Qué posibilidades hay de que exista vida fuera de la Tierra, tal vez en uno de esos exoplanetas o en Marte?

Didier Queloz: Estoy absolutamente convencido de que la vida existe en otros lugares del universo. Por la sencilla razón de que hay demasiadas estrellas y demasiados planetas. Por lo tanto, que solamente haya vida en la Tierra sería demasiado extraordinario.

Como científico, ¿cómo definiría la vida?

D.Q.: (Risas) Cuando se habla del origen de la vida, esa es la pregunta más obvia por la que hay que empezar. Hay dos maneras de verlo. Una de ellas es la vida que conocemos, tal cual existe en la Tierra y podemos usarla como referencia.

Es un enfoque válido porque la química que tenemos en la Tierra podría haber evolucionado en otro planeta. Así que hay que buscar algo que tenga de base lo que conocemos en la Tierra.

>> Puede encontrar más aspectos interesantes de la búsqueda de vida en el espacio en nuestro vídeo de la entrevista en la EPFL de Zúrich.

Luego está lo desconocido: ¿Cómo se puede identificar la vida sin saber lo que es? La respuesta más sensata es pensar en la vida como parte del sistema planetario. La vida desempeñará un papel en algún momento de la historia de un planeta. Como ocurrió en la Tierra, donde el oxígeno es solamente el resultado de la vida.

Así que es de esperar que la química de un planeta se vea afectada de alguna manera por la vida. El reto será identificar eso. Quizá encontremos una determinada característica que no podemos explicar y decidamos llamarla “otra vida”.

Señor Quanz, ¿en qué condiciones puede surgir la vida?

Sascha Quanz: Realmente no sabemos la respuesta. Sabemos cómo funciona la vida en la Tierra y empezamos a entender cuáles fueron las condiciones iniciales para la aparición de la vida en la Tierra. Pero la pregunta es: ¿podemos imaginar otras condiciones? Esa es precisamente una de las preguntas a las que intentaremos dar respuesta aquí en el nuevo centro.

Usted ha dicho que necesitamos saber más sobre el origen de la vida en la Tierra. ¿Sería posible crear vida en una placa de Petri?

S.P.: Técnicamente se podría hacer “ingeniería inversa” del origen de la vida, como lo llamamos nosotros. Puedes intentar volver al principio, como desmontar un coche y aprender a montarlo de nuevo. Creo que la gente está de acuerdo en que no sabremos realmente cuál es el origen de la vida hasta que alguien cree algún tipo de vida en un laboratorio.

¿Por qué el tema de la vida en otros lugares es tan interesante para la humanidad?

S.Q.: Creo que es una de las preguntas más fundamentales que la humanidad se ha planteado, literalmente, durante siglos. Otra de las preguntas que podría hacerse es: ¿Por qué es tan importante en este momento?

Hay varias instituciones del panorama de la educación superior internacional en las que la gente está colaborando para abordar estas cuestiones. Es una combinación de avances en diferentes campos de investigación.

Nos llevó un tiempo, pero ahora hemos explorado suficientemente bien algunos de los conceptos. Creo que ahora es el momento de empezar a hacer investigación interdisciplinaria, porque no avanzaremos si no nos ponemos en contacto con colegas de otras disciplinas.

En junio de 2022 la EPFZ y la Universidad de Cambridge abrirán nuevos centros, una idea de ustedes dos. Entonces, ¿la interdisciplinariedad será la característica principal de estos centros?

S.Q.: Todos los que estén interesados en el tema son bienvenidos a unirse y participar en el juego. Empezaremos por lo que yo llamaría las disciplinas más obvias: química, biología, ciencias de la tierra, astrofísica.

Pero también hablamos con investigadores de sistemas medioambientales, por ejemplo, gente que entiende el clima de nuestro planeta. Eso también podría ser muy útil para orientar algunas reflexiones, algunas ideas en una determinada dirección. Habrá que ver quiénes se interesan por este tema. Yo diría que cuanta más gente, mayor será la diversión.

¿Quiere decir que personas de distintas disciplinas se pondrán a hablar entre sí en torno a una máquina de café en el nuevo centro?

S.Q.: (Risas) Sí, diferentes campos de investigación que puedan abordar la cuestión del origen y la propagación de la vida desde diferentes ángulos. Muchas veces los investigadores descubren que en un momento determinado se topan con un muro. No puedes llegar más lejos porque no tienes la experiencia, los conocimientos o los datos que pueden aportar otras disciplinas.

La máquina de café servirá para garantizar una interacción y comunicación suficientes. Cuando se aborda una tarea interdisciplinar como esta, hay que asegurarse de que la gente hable entre sí. Hay que deshacerse de la jerga. Se intenta hablar con los demás a un nivel que todos entiendan. Y solamente entonces pueden surgir nuevas ideas y desarrollarse nuevas investigaciones a partir de ellas.

Sr. Queloz, usted será el director del centro. ¿Qué planes concretos tiene?

D.Q.: Tenemos millones de planes concretos. Ese es exactamente el problema al que nos enfrentamos en este momento. Creo que la creatividad y lo que queremos hacer son demasiado grandes para el número de personas que tenemos. Por ejemplo, planeamos disponer de capacidad para estudiar las rocas que se traigan a la Tierra desde Marte.

No vamos a intentar simplemente crear estructuras y facilitar el acceso. Se trata de abrir un nuevo campo de investigación ofreciendo oportunidades a los jóvenes investigadores para que se desarrollen y posteriormente establezcan nuevos grupos de investigación en otros lugares.

¿Cuál sería el atractivo de poder trabajar con usted?

D.Q.: Hay mucha gente que tiene mucha curiosidad por lo que está pasando. Haremos todo lo posible para asegurarnos de que se genere un impulso adecuado. En algún momento se tratará de dinero. Así que tenemos que ofrecer algo a estos jóvenes. No es fácil conseguir que la gente salga de su zona de confort, pero hay mucho que descubrir. Así que divirtámonos y hagámoslo juntos.

¿Qué importancia tendrá este Centro para Suiza como lugar de investigación?

D.Q.: En términos de calidad científica, Suiza está muy bien situada en el mundo. Así que es de esperar que el país apueste por los temas más importantes. Y éste es uno de ellos. Suiza tiene un alto nivel universitario, de financiación y de calidad de la investigación, lo que no se encuentra en todas partes.

Creo que el tema de los orígenes de la vida atraerá a Suiza a gente del extranjero. Atraeremos a estudiantes, quizá a profesores noveles. Atraeremos a algunas personas que tal vez no se hubieran planteado ir a Suiza en un principio.

Creo que esto tendrá consecuencias para el país en general, porque estas personas enseñarán, ayudarán a construir conocimiento que tarde o temprano irá a la industria.

Incluso ahora, en una situación en la que Suiza está luchando por encontrar su relación exacta con la Unión Europea, creo que tener un objetivo científico extraordinario ayudará a establecer vínculos con las industrias, con otras universidades y con otros países. Así que estamos aportando lo que se llama inspiración a la sociedad. Y eso es algo que no debe descuidarse. Porque la inspiración hace que una sociedad sea feliz y esté viva.

Traducido del alemán por Carla Wolff

Fuente: swissinfo.ch

Deja una respuesta

1 × 2 =