Sembrar caos y destruir desde dentro: ¿asestará AUKUS un golpe contra Corea del Norte?

Denis Lukyanov

Corea del Norte está decepcionada con la creación de una nueva alianza anglosajona en el Indo-Pacífico y predice que este pacto podría desatar una “carrera de armas nucleares” en la región. Los líderes de los países que conforman AUKUS afirman que su bloque no está dirigido contra ningún país. Pero los expertos dicen que busca contener a China.

China no es el único jugador político que impide los planes de Estados Unidos en la región. Corea del Norte sin duda es una piedra en el zapato de Washington que no le permite actuar más activamente cerca de las fronteras chinas y rusas, y también en la península coreana.

La creación de AUKUS provocó una fuerte reacción en Pyongyang. La agencia estatal de noticias, KCNA, calificó la fundación del bloque anglosajón y un reciente contrato para vender submarinos a Australia de “actos extremadamente indeseables y peligrosos”. Según el medio, estos pasos “afectarán el equilibrio estratégico en la región Asia-Pacífico y desatarán una carrera de armas nucleares”.

Para un jefe del Departamento de Noticias Internacionales del Departamento de Prensa del Ministerio, las recientes decisiones de la Casa Blanca derriban el sistema internacional de no proliferación nuclear. En el pasado, Estados Unidos trató de crear una imagen de sí mismo como un país promotor de la desnuclearización en la región.

Sus acciones, entretanto, dicen precisamente lo contrario y esto no debería ser una sorpresa porque sus políticas desde hace mucho tiempo destacan por el doble rasero.

Las amenazas del futuro

Con las recientes pruebas de misiles realizadas por las dos Coreas y la activación de las instalaciones nucleares la paciencia de Washington empezó a agotarse. En general, la política de Joe Biden respecto a Pyongyang es radicalmente diferente al enfoque que tomó su predecesor, Donald Trump . Pero al mismo tiempo, Biden carece de determinación política para enfrentar las acciones de Kim Jong-un con valentía.

En este caso, Estados Unidos, que tiene un presidente bastante débil, podría tratar de encontrar apoyo de sus nuevos antiguos aliados, el Reino Unido y Australia. No obstante, estos dos países a día de hoy no tienen la influencia necesaria en la región, especialmente en comparación con EEUU.

En cualquier caso, la creación de un nuevo bloque militar no es una buena noticia para Pyongyang. Es un dolor de cabeza porque las acciones conjuntas de los tres países podrían representar un peligro para Corea del Norte a largo plazo.

La cúpula dirigente norcoreana entiende que es importante prever las amenazas que podrían surgir en el futuro, por eso denuncia la creación de AUKUS ya hoy. Aun así, es lo único que las autoridades norcoreanas son capaces de hacer por ahora.

De todas formas, la nueva alianza nunca se atreverá a atacar Corea del Norte directamente porque esto conlleva muchos riesgos y con toda probabilidad resultaría en numerosas bajas entre los militares invasores. Además, pondría en peligro inminente a la capital de su aliado surcoreano, Seúl.

Las tácticas del pasado

Y no necesariamente se trata de armas nucleares: Pyongyang dispone de suficientes fuerzas convencionales para causar un gran daño a sus adversarios. Este es precisamente aquel desenlace que los surcoreanos preferirían evitar, así que no están interesados en una escalada en la vecindad inmediata a su ciudad más grande.

EEUU y sus aliados de AUKUS podrían recurrir a la misma táctica del pasado: tratarían de sembrar caos, discordia y descontento con las autoridades norcoreanas desde dentro del país. El mismísimo Joe Biden ya dijo que la época de guerra se acabó, por eso, derrocar a Kim y su Gobierno sin armas parece ser una tarea imposible para el país norteamericano.

Teniendo en cuenta que los anteriores intentos de EEUU de hacer caer al Gobierno norcoreano fallaron, se puede afirmar que los esfuerzos del nuevo bloque con toda probabilidad también fracasarán.

Los líderes pueden ir asegurando que su bloque no está dirigido contra países particulares, pero la experiencia del pasado demuestra que Washington no da pasos en vano. Otra cosa es que dichas decisiones al fin y al cabo no siempre resultan beneficiosas para sus intereses.Hay indicios de que este es uno de los casos, es decir, no saldrá bien para los belicistas estadounidenses. Seguirán atentando contra el Gobierno norcoreano en sus intentos desesperados de derrocarlo. Esta posibilidad sí existe: teóricamente pueden conseguirlo, pero ¿a qué precio?

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