«El problema Miguel» y los palos a ciegas en el PRD

 

Como los músicos de calle que inventan nuevos coros en cada interpretación. No obstante, hay que decir que sacar a Miguel Vargas de la dirección del PRD estaba en la mente de “los talibanes” del sector de Hipólito Mejía. Los fundamentalistas creen que Mejía aguanta demasiado y que es tiempo de tomar el toro por los cuernos y someterlo a tierra, como hacen los cowboys. Olvidando que a veces, más que faena, es un espectáculo de Rodeo. La “expulsión” todavía no se pone sobre el tapete, pero cada vez que Vargas provoca un exabrupto, eso es lo primero que le viene a la boca al rabietas…

LOS CUCHILLOS.- Los partidarios de La Noche de los Cuchillos Largos no saben que los seguidores de Miguel Vargas hace mucho que tienen prevista esa posibilidad y que están preparados para hacer otro tanto si la intentaran. Es corriente escuchar: “Si yo fuera Hipólito, lo saco”, y se recuerda al José Francisco Peña Gómez de “los escopetuses” que tomaron a la fuerza la Casa Nacional del PRD, entonces en la avenida Bolívar. Jacobo Majluta era presidente nominal del partido blanco y estaba de pleito con Peña Gómez. La respuesta no sería realizar un zafarrancho parecido, sino recurrir a la vía institucional y someter al Tribunal Superior Electoral la convención en que fue escogido el candidato Mejía. Un capítulo que nunca fue dilucidado en una instancia ajena al PRD. Sería el cumplimiento de las profecías de Santa Isabel. Pero cuando los problemas dejan de ser políticos y asumen carácter personal, los mecanismos de convivencia desaparecen y los guapos imponen su ley. Cuando la gente no se entiende bajo techo, solo le queda el medio de la calle…

AHORA NO.- Estos palos a ciegas se están barajando en el momento menos propicio, pues tiempo hubo de hacer lo indecible para resolver “El problema Miguel”, pero no ahora cuando se hace evidente que la campaña del candidato de oposición tiene dificultades, si no propias, de circunstancias. “La encuesta de Bernardo Vega” como llaman los perredeístas a la Penn and Schoen-Berland, incluso le agregan Ortega o Hasbún, encontró espacio y fue desplegada por los medios como nunca antes, colocando sus números sobre el tapete y constituyéndose en el referente inmediato en cuanto a posición de candidaturas. Había advertido antes de su publicación que como Año Nuevo significaba vida nueva, no podía empezarse el período con mediciones viejas. De varios meses atrás. Ese “empate técnico” pesa mucho, y es como si la piedra que Mejía había llevado hasta la cima se le hubiera zafado y rodado hasta abajo, y hubiera que comenzar como si nunca hubiera movido un pie ni hecho el mínimo esfuerzo. Ya andan las fábulas, pero los porcentajes están en la calle y no hay dudas de que esta vez a la campaña de Mejía la cogieron asando batatas…

LO FUNDAMENTAL.- Los números pueden intercambiarse, y colocar a Hipólito Mejía dos puntos por encima de Danilo Medina, que es lo que ocurre en otras mediciones, pero arriba o abajo ese dos por ciento no cambia lo fundamental: es una ventaja muy corta cuando la contraparte es el gobierno. Pero no solo el gobierno, sino un gobierno que salió a la calle, con sus fuerzas compactadas y que sabe lo que hay que hacer para ganar o conservar el poder. Si como afirma Luis Abinader, la diferencia es de once a diecisiete puntos, no hay problema. El oficialismo tiene que remontar mucho. Pero dos por ciento es nada para el gobierno, para cualquier gobierno, mucho más si se tiene en cuenta que la campaña de la oposición se caracteriza por lo precaria, y que se le hace difícil conseguir recursos en momentos de caída. La recaudación de fondos va de la mano con el éxito de la candidatura. Las aportaciones se hacen como inversión y no por adhesión. De ahí que el trance sea preocupante, y la actitud de Vargas fatídica. Los tránsfugas no cubren la diferencia…

(Fuente:Listin Diario)
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